Si bien la capacidad del fumador para controlar el estrés mejora notablemente luego de completar el proceso de dejar de fumar, dejar de fumar tempranamente puede aumentar momentáneamente el nivel de estrés que tienen los fumadores en ese momento.

El éxito que tenga el fumador en el manejo de esta etapa de aumento del nivel de estrés, etapa que afortunadamente es corta, depende de manera sustancial del nivel de preparación para el proceso de dejar de fumar que tenga el fumador.

El estrés de la abstinencia de nicotina

El cuerpo del fumador reacciona a la abstinencia de nicotina, y a la ausencia de numerosas toxinas presentes en los cigarrillos. Fumar es tan dañino que el cuerpo del fumador se acostumbra a recibir repetidas dosis de nicotina, y de esas otras sustancias durante el día. Cuando un fumador deja de fumar siente una serie de síntomas, debido a la ausencia de la nicotina y de esas otras sustancias.

Algunas personas lo conocen como gripe de abandono, los síntomas de la abstinencia de nicotina hacen que el fumador se sienta enfermo, cuando en realidad su cuerpo está reaccionando a la ausencia de la nicotina, pero no está realmente enfermo. 

Los síntomas más comunes de la abstinencia de nicotina son: antojos de fumar, insomnio, fatiga, irritabilidad, falta de concentración, dolor de cabeza, tos, dolor de garganta, goteo postnasal, boca seca, estreñimiento, malestar estomacal, lengua y encías doloridas, y opresión en el pecho.

La mayoría de los fumadores que emprenden el proceso de dejar de fumar presentarán varios de los síntomas descritos, pero si en algún momento le preocupa cómo se siente, no debe dudar en acudir al médico. Una evaluación médica temprana en el proceso de dejar de fumar es una maravillosa idea.

Por suerte el síndrome de abstinencia de nicotina y el estrés asociado a él son de corta duración. Pronto el fumador tendrá mejores días.

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El estrés de dejar ir los cigarrillos

El fumador además de trabajar el flanco físico de su adicción a la nicotina, debe comenzar a trabajar con el flanco psicológico, es decir, con los sentimientos asociados con los cigarrillos.

Cuando un fumador deja de fumar, rápidamente se desencadena el estrés de la pérdida emocional, el cual se produce por las numerosas asociaciones que el fumador creó entorno del hábito de fumar durante los años que llevaba haciéndolo. El fumador fumaba cuando estaba feliz, enojado, triste, aburrido, solitario o por lo que sea. Cuando deja de fumar, las emociones que se desencadenan con frecuencia son fuertes, y lo pueden sorprender.

El verdadero trabajo del fumador radica en sanar el componente psicológico de su adicción a la nicotina, esto le pasa a la mayoría de los fumadores. A medida que el fumador elimine las asociaciones y hábitos, y los reemplace por hábitos más saludables, verá reducido el estrés asociado con el proceso de dejar de fumar, y tendrá una notable mejoría en el manejo del estrés en otras situaciones de su vida.

Las recompensas diarias pueden ayudar a reducir el estrés

Si bien es cierto que el dejar de fumar de manera eventual, ayudará al fumador a tener una vida con un nivel menor de estrés, inicialmente el proceso de dejar de fumar tiende a generar el aumento del nivel de estrés. El proceso de aprender a lidiar con el día a día sin pausas para fumar, no es una tarea fácil para el fumador.

El fumador ha usado durante mucho tiempo los cigarrillos como apoyo para todo, desde levantarse en la mañana, lidiar con la ira, reuniones sociales hasta relajarse después de una comida. El fumador ahora tiene que aprender a realizar sus actividades cotidianas sin acudir a los cigarrillos, y el fumador siente el estrés que esto le ocasiona.

El fumador al final de cada día libre de humo, debe elegir una recompensa que lo ayude a liberarse del estrés del día, y a dejarlo listo para la jornada del día siguiente. Puede pensar en un rato a solas leyendo un buen libro y una taza de café o té, dedicándole una hora completa a su actividad preferida, un baño largo, o un paseo por el parque, o un paseo por la playa con su perro o bien un paseo de senderismo por su ruta favorita.

Actividades como las descritas pueden ser excelentes para rejuvenecer el cuerpo y la mente.

Tener una red de apoyo

La superación de la adicción a la nicotina, es para el fumador una montaña rusa llena de altibajos, y esto le sucede a muchos fumadores en ese proceso. Es de vital importancia que el fumador tenga una red de apoyo, bien sea a través de internet, o un grupo de apoyo de exfumadores o bien una red de apoyo telefónico, esto le permitirá que pueda manejar con éxito este proceso.

El fumador no debe dudar en reunirse con familiares y amigos que no fumen, para que lo animen y lo ayuden en este difícil proceso.

Usar el tiempo y la paciencia en el proceso de dejar de fumar

Con frecuencia, las personas tienen prisa en hacer las cosas o para ver resultados inmediatos en las situaciones que enfrentan. El proceso de dejar de fumar es uno de las situaciones en las que se debe anular ese deseo de resultados inmediatos.

Muchos de los fumadores han fumado durante mucho tiempo, y borrar tantos años de adicción lleva su tiempo. El fumador debe ser paciente, y no debe fijar un horario para el proceso de dejar de fumar. Permitir que el proceso de dejar de fumar se desarrolle, sin prisas ni horarios, le permitirá al fumador liberarse de la adicción a la nicotina, como otros fumadores lo hicieron antes que él.

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