Fumar y consumir alcohol con frecuencia van tomados de la mano, estas actividades estimulan los sentimientos de placer en el cerebro. Pero hay más en esta dañina mezcla. En diversas investigaciones han descubierto que la nicotina neutraliza la somnolencia que provoca el alcohol, lo que permite que el fumador continúe consumiendo alcohol y fumando. Estas dañinas actividades se alimentan una de la otra.

Si un fumador anhela fumar, especialmente cuando consume alcohol, puede resultar difícil romper con esta asociación al hábito de fumar. Probablemente la gente le diga al fumador que es fácil dejar de fumar, porque solo fuma cuando consume alcohol. Pero el alcohol puede trastocar la firme resolución del fumador, facilitando que ceda ante los antojos de fumar.

Adicción a la nicotina y la dependencia psicológica

La adicción a la nicotina consta de dos componentes: la dependencia física, y la dependencia psicológica.

Dependencia física

A pesar de que es fuerte, puede superarse en poco tiempo al eliminar la nicotina presente en el cuerpo.

Dependencia psicológica

Esta dependencia incluye las asociaciones creadas por el fumador, entre el hábito de fumar y distintas actividades a largo de todos los años que lleva con esta adicción, que va desde fumar mientras toma el café de la mañana hasta fumar cuando se encuentra estresado.

Para la mayoría de los fumadores, el componente psicológico es lo que más lo une a la adicción a la nicotina. El que un fumador solo fume cuando consume alcohol, ofrece una ventaja, que el fumador enfoque todos sus esfuerzos en esta asociación para dejar de fumar, en vez de enfocarse en diversidad de asociaciones que están al acecho.

El alcohol reduce las inhibiciones

Uno de los dilemas más importantes que tiene el alcohol es que reduce las inhibiciones. Para un fumador que está llevando a cabo el proceso de dejar de fumar, la reducción de las inhibiciones provocada por el alcohol aumenta la probabilidad de sufrir una recaída. Simplemente no parece tener mayor importancia, que el fumador siga fielmente su proceso de dejar de fumar luego de consumir un par de tragos.

Además, es muy posible que el fumador esté reunido en un bar con unos amigos que están fumando, o bien observará a otras personas fumando en el lugar, lo que hace difícil dominar los antojos de fumar. La pregunta para el fumador es ¿qué hacer si le ofrecen un cigarrillo, o si salen a fumar?

El fumador puede dejar de fumar de manera exitosa. Con esfuerzo y práctica constante, puede ajustar su perspectiva para no sufrir antojos de fumar cuando sale con los amigos y consumen un par de tragos.

Para comenzar, no consuma alcohol

Si bien el objetivo del fumador es disfrutar de una velada tomando unos tragos sin fumar, comenzar sin consumir alcohol ofrece una gran ventaja: el fumador podrá lidiar con los desencadenantes de los antojos de fumar en esa circunstancia, y sin la reducción de las inhibiciones provocada por el alcohol.

Lo recomendable es no consumir alcohol en la noche. En cambio consuma jugos de frutas o agua. Esto no tiene que ser necesariamente de conocimiento público, y que si desea mantenerlo en secreto nadie debe saberlo. El fumador si va a consumir una bebida mezclada debe pedirle al mesonero en secreto, que le sirva la bebida sin alcohol.

El fumador debe socializar con sus amigos de forma normal, e ir trabajando en el control de los desencadenantes de los antojos de fumar en las distintas situaciones que afronte. Es muy posible que el fumador realice varios intentos hasta sentirse cómodo. Puede que no se trate de una actividad divertida, pero así el fumador comenzará a destruir las asociaciones que creó entre el hábito de fumar y el alcohol. El cerebro del fumador requiere de tiempo para que deje de asociar ambas actividades.

Sencillas estrategias para mantenerse libre de humo

Nadie ha dicho que este proceso es fácil. Como sucede en cualquier adicción, el fumador tendrá que hacer un gran esfuerzo para realizar las adaptaciones necesarias.

El que el fumador haya tomado la decisión de emprender el proceso de dejar de fumar, y obtener los beneficios para la salud que ofrece una vida libre de humo no quiere decir que puede divertirse libremente, y llevar una vida social plenamente activa. La clave está en planificar anticipadamente las situaciones que pueden generar antojos de fumar, lo que le permitirá al fumador estar preparado cuando se presenten esas situaciones, y no lo agarren desprevenido.

Vigilar el consumo de alcohol

Eliminar el consumo de alcohol puede resultar muy extremo para muchas personas. Pero si el fumador puede evitar consumir demasiado alcohol en una fiesta, y con ello evitar llegar a un punto donde el autocontrol empiece a mermar, de esta manera se facilitará superar los antojos de fumar.

Mientras más alcohol se consuma, más probabilidad hay de sufrir una recaída, por lo que vale la pena que el fumador lo tome en consideración.

Distinguir entre antojos físicos y antojos psicológicos

¿Tiene antojos de fumar un cigarrillo porque tiene antojo de nicotina, o es porque se encuentra en un lugar o en una situación a la que asoció con el hábito de fumar? Si es lo último, puede estar siendo influenciado por la presión de sus amigos, o el fumador está actuando en modo piloto automático.

Si es el caso, el fumador debe anular la asociación entre socializar y el hábito de fumar. El fumador puede intentar pedir al mesonero una bebida distinta de la habitual, o sentarse en un lugar diferente del acostumbrado. Puede que el fumador sea un poco escéptico sobre los efectos de hacer esto, pero con frecuencia el cambio de rutina basta y sobra para retomar el control. Además el fumador debe buscar la forma de recordar su objetivo en este proceso, y las razones por las cuales quiere dejar de fumar.

Elija cuidadosamente su destino

Si el fumador está pensando tener una salida en la noche, tener una velada en el jardín de un bar no es lo más conveniente, es muy probable que el fumador se encuentre rodeado de gente fumando. Este tipo de situación puede ponerlo en aprietos, sobre todo cuando empiecen a servir las bebidas y empiezan a verse reducidas las inhibiciones.

Si el fumador dispone de un cierto grado de control sobre el lugar hacia donde se dirige, esto le permitirá evitar lugares concurridos para fumadores o los lugares donde pudiese pasar largos períodos de tiempo al aire libre en medio de una multitud.

Planificar su respuesta ante situaciones de aprieto de manera anticipada

No es posible tener el control de todas las circunstancias, y hay que estar claros que hay escenarios que resultan inevitables. Sin embargo, en este caso se debe tener un plan para cuando se presenten situaciones de aprieto.

Un ejemplo de esta planificación puede ser, que el fumador decida que cada vez que necesite tomar aire fresco, responda dando una caminata en los alrededores en vez de alejarse del área de fumadores. O también alternar bebidas alcohólicas con otras de otro tipo para no perder el ritmo de la velada.

Una gran idea es solicitarles a sus amigos apoyo antes de consumir alcohol. El fumador puede pedirles que no le ofrezcan cigarrillos durante la velada, o bien puede quedarse conversando con un amigo no fumador mientras los demás se van a fumar.

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