Muchos de nosotros conocemos a algún exfumador que sufrió una recaída en el tabaquismo, después de un tiempo de haber dejado el hábito de fumar. Esto en la superficie puede resultar aterrador, para aquellos que están luchando con ahínco para vencer su adicción a la nicotina. Se siente como el hábito de fumar fuera un demonio que nos sigue constantemente de manera subrepticia, esperando el momento para atacarnos de nuevo. Sin embargo, esto no es así.

Las recaídas en el tabaquismo no ocurren de manera fortuita, aunque la gente piensa que si lo es. La clave para una liberación exitosa de su adicción a la nicotina es un cambio de perspectiva, es decir, un cambio de la relación con el tabaquismo. Si deja de fumar nada más por fuerza de voluntad, creyendo que está haciendo un sacrificio al dejar este dañino hábito, está sembrando el caldo de cultivo para una eventual recaída en el tabaquismo.

¿Por qué los exfumadores tienden a recaer en el tabaquismo después de dejar este hábito?

Emocionalmente, las personas piensan que están renunciando a algo placentero cuando están planeando hacer un sacrificio. Este es el mensaje que recibe su cerebro, pero no es concreto ni es saludable. Es probable que un fumador deje de fumar durante años, pero si cree la mentira de que renunció a algo placentero, dejará el hábito de fumar y lo considerará como una solución en los momentos de estrés y en cualquier otro momento desencadénate de este hábito.

Sin embargo, si el fumador hace el esfuerzo de cambiar la perspectiva sobre la adicción a la nicotina, logrará encontrar de forma exitosa su liberación de esta adicción, y no tendrá la necesidad de luchar por seguir con esta adicción. Esto se ve excelente, pero ¿cómo se logra hacer ese cambio de perspectiva?

Estrategias clave para dejar definitivamente el hábito de fumar

El fumador debe seguir los siguientes consejos para liberarse de este dañino hábito:

Educarse

Todos los fumadores, al igual que muchos no fumadores saben que el hábito de fumar es dañino. También sabemos que provoca diversas enfermedades, tales como: enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, entre otras. Para un fumador seguir fumando a pesar de esta cruda realidad, tiene maneras de compartimentar su hábito. Los fumadores justifican su hábito de fumar para evitar atormentarse.

Los fumadores se dicen que todavía tienen años por delante antes de empezar a preocuparse por su salud. Afirman que fumar cigarrillos light es menos dañino que fumar cigarrillos convencionales. Dicen que el tabaquismo le da a otros, y no a ellos. Existen cientos de formas racionalizar este dañino hábito.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo la cortina de humo se va volviendo tan delgada, que la balanza se inclina hacia otro lado. Esto suele ocurrir cuando un fumador decide emprender el proceso para dejar de fumar. Una vez ocurrido esto, es el momento de analizar a fondo todos los problemas asociados al hábito de fumar.

Aprender lo más posible acerca de los peligros de este hábito, y sobre qué esperar cuando deje este hábito, será una gran ayuda para iniciar el cambio permanente de perspectiva. La educación es una parte fundamental en este proceso, que culminará con su liberación de esta adicción. Sea acucioso y absorba lo más que pueda sobre este dañino hábito, y sobre el proceso de dejar de fumar.

Ajustar su mentalidad, y hablarse a sí mismo

Más nos ayuda una buena actitud, que una mala actitud. Sin embargo, esto es más que solo pensar en positivo. Cambiar verdaderamente la actitud, cuando se refiere a liberase de la adicción a la nicotina, requiere reentrenar la forma de pensar. Para la mayoría esto requiere un esfuerzo consciente, y práctica constante.

El fumador debe empezar por poner mucha atención a los miles de pensamientos que cruzan su mente diariamente. Debe identificar los pensamientos negativos a medida que aparezcan, y cambiarlos o reentrenarlos inmediatamente. Puede que el fumador no crea lo que se dice a sí mismo de este proceso, pero de todos modos debe llevarlo a cabo.

Una de las cosas maravillosas en la forma en que funciona nuestro cerebro, es que somos propensos a creer lo que nos decimos a nosotros mismos. El fumador debe sacarle provecho a esto, y alimentar su mente con información sobre la realidad del hábito de fumar. 

El fumador no debe idealizar a los cigarrillos, debe recordar que los cigarrillos no tienen nada de valor, y que son muy perjudiciales para sí mismo y para todos aquellos que lo rodean en el momento de fumar. 

Si por ejemplo, un fumador piensa algo como esto: “Rendirme es otra opción. He estado sin fumar durante meses, y extraño fumar de vez en cuando. Nunca me libraré de esta adicción”. En cambio debe decirse a sí mismo: “Necesito ser paciente. He fumado durante mucho tiempo, y anular las cientos de asociaciones al hábito de fumar que he creado, no se logra de la noche a la mañana. Estoy claro que los antojos de fumar, son parte del proceso de liberación de esta adicción”.

O si piensa: “Fumar me hizo la vida más placentera. Me ayudó a relajarme, y a superar el estrés”. Debe decirse a sí mismo: “Fumar me estaba matando en cámara lenta. Esta adicción en realidad no ayudo  a superar el estrés, de hecho, generó la mayor parte de la ansiedad que sufrí. Fumara solo alivió los síntomas de la abstinencia que sufrí al bajar los niveles de nicotina en mi torrente sanguíneo. Una vez que me recupere de esta adicción, podré soportar cualquier situación sin fumar de la mejor manera”.

Cambiar la forma de pensar no es algo que sucede por arte de magia. Este cambio se lleva a cabo poniendo atención en los pensamientos vagabundos, y aplicando los correctivos necesarios. Si el fumador nota que su actitud empeora, esta es la forma de ponerla de nuevo en sintonía.

El fumador debe ser paciente, y tomar el tiempo que sea necesario para superar esta adicción. A medida que avanza en el proceso de dejar de fumar, en el transcurso del primer año experimentará la mayoría de las situaciones desencadenantes de los pensamientos de fumar. Una vez que enfrenta estos desencadenantes, éstos pierden poder. Todo esto requiere tiempo y práctica constante.

Nuestras acciones siempre están bajo nuestro control. El fumador debe realizar el esfuerzo para cambiar su relación con el hábito de fumar, y encontrará su liberación de esta dañina adicción.

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