Si a diversas personas les pregunta qué enfermedad relacionada con el hábito de fumar es la principal causa de muerte en los fumadores, la mayoría responderá muy probablemente que el cáncer de pulmón o el enfisema pulmonar. 

Si bien es cierto, ambas enfermedades generan muchas muertes cada año, en realidad mueren muchos más fumadores por enfermedades cardíacas que por otras enfermedades asociadas al hábito de fumar. Muchos factores de riesgo de padecer enfermedad cardíaca están asociados al estilo de vida de la persona, incluso el hábito de fumar.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades indican que el hábito de fumar está asociado hasta con el 10% de las muertes que ocurren cada año por enfermedades cardiovasculares a nivel mundial. Además de ser un hábito duro para su corazón, también contribuye a la aparición de otras enfermedades crónicas que pueden producir discapacidad o la muerte.

Reportan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades que por cada fumador fallecido por una enfermedad asociada al hábito de fumar, hay 30 personas padeciendo una enfermedad asociada al hábito de fumar.

Efectos del hábito de fumar en la salud

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de consumo de cigarrillos y similares indican que alrededor de 7.000 millones de personas fallecen cada año alrededor del mundo por enfermedades asociadas al hábito de fumar.

No solo los fumadores sufren las consecuencias del hábito de fumar, las estadísticas de la Organización Mundial de la salud (OMS) también indican que alrededor de 1.2 millones de personas no fumadoras fallecen por enfermedades asociadas a la exposición al humo de la corriente secundaria o humo de segunda mano.

Parte de lo que hace que el hábito de fumar sea tan dañino son las sustancias químicas empleadas en la fabricación de los cigarrillos. Según la American Lung Association se encuentran más 7.000 sustancias químicas en un cigarrillo encendido, de los cuales al menos 69 son cancerígenas.

Además la mayoría de las 600 sustancias químicas que encontramos en un cigarrillo pueden ser tóxicas, como por ejemplo el amoníaco, plomo, monóxido de carbono, arsénico o formaldehído (sustancia empleada para embalsamar los cadáveres).

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Daños producidos por el hábito de fumar en el cuerpo

Veamos a continuación algunos daños producidos por el hábito de fumar en su cuerpo.

En el cerebro, la cabeza y el cuello

El hábito de fumar puede generar muchas afecciones a nivel físico en su cuerpo, pero también puede afectar la salud mental. Las personas que consumen determinadas sustancias, y las que fuman pueden padecer ansiedad, depresión y otras afecciones mentales muy comunes en estas personas.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades los fumadores tienen una mayor probabilidad de padecer depresión, que los no fumadores. Una de las consecuencias más claras en la salud tanto física como mental asociada al hábito de fumar, es la alteración en la química cerebral que se produce cuando la persona fuma.

La persona fumadora si intenta dejar de fumar, posiblemente sufra abstinencia de nicotina. Aparte del daño mental, también puede provocar daños físicos en el cerebro, como por ejemplo el estrechamiento y el engrosamiento de los vasos sanguíneos, los cuales aumentan el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

En los ojos y la nariz

Bien sea que usted esté fumando, o no está fumando pero alguien lo hace junto a usted, la nube de humo del cigarrillo puede provocar irritación en los ojos, acompañado de escozor y lagrimeo. La exposición al humo del cigarrillo a largo plazo puede desencadenar la aparición de cataratas, degeneración macular y reducción de la capacidad olfativa.

En la boca, los dientes y en la garganta

El fumar cigarrillos provoca que los dientes se pongan amarillos y mal aliento. Además de estas afecciones muy comunes en los fumadores, puede provocar otras afecciones en la boca, los dientes y la garanta tales como dolor de garganta, reducción de la capacidad gustativa, gingivitis o enfermedad de las encías, acumulación de placa dental, caries, dientes flojos o la pérdida de los mismos, enfermedad de Graves-Basedow o hipertiroidismo, enfermedad de la tiroides o hipotiroidismo, cáncer oral (en los labios, o en la boca, la garganta o en la laringe) y cáncer de esófago.

En el cabello, la piel y en las uñas

El hábito de fumar está asociado con frecuencia con el descoloramiento de las uñas, y con uñas quebradizas, así como con cabello con aroma a cigarrillo y mal aliento.

Aparte de estas afecciones muy comunes en fumadores, hay otras afecciones en la piel tales como envejecimiento prematuro, enfermedad vascular periférica (estrechamiento de vasos sanguíneos por acumulación de grasa y de calcio en las paredes de las arterias), enfermedad de Buerger o tromboangeítis obliterante (inflamación de pequeños vasos sanguíneos en los brazos y las piernas), o gangrena.

En el corazón y los pulmones

El humo del cigarrillo daña y debilita las arterias del corazón pudiendo desencadenar arterioesclerosis (estrechamiento de los vasos sanguíneos por la acumulación de colesterol, grasa y de otras sustancias), lo que aumenta el riesgo de que el fumador padezca una enfermedad cardiovascular.

Otras afecciones que puede producir el hábito de fumar son infarto de miocardio, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC, bronquitis crónica, enfisema, tos del fumador, esputo, asma, resfriados frecuentes, neumonía y mayor riesgo de padecer tuberculosis e influenza.

En el sistema digestivo y en sistema urinario

El hábito de fumar puede afectar el proceso digestivo, así como a padecer úlceras estomacales y duodenales, aneurisma aórtico y cáncer de colón, estómago, páncreas, riñón o de vejiga.

En los huesos

El hábito de fumar debilita los huesos, lo que aumenta el riesgo de que la persona sufra una fractura si se cae o tiene un accidente. La osteoporosis aumenta el riesgo de sufrir fracturas, y la enfermedad degenerativa del disco daña los huesos de la columna generando dolor en la espalda y el cuello.

En la sangre y el sistema inmunológico

El hábito de fumar incrementa los niveles de inflamación en el cuerpo, lo que puede llevar a que empeoren ciertas afecciones. Además estos elevados niveles de inflamación contribuyen a la aparición de cáncer y de enfermedades cardiovasculares. El hábito de fumar es riesgo conocido de ciertos tipos de leucemia.

También reduce la respuesta inmunológica, aumentando el riesgo de infección, y dificultando la recuperación de una enfermedad o la cicatrización de una herida.

En el sistema reproductivo y en el embarazo

Los daños del hábito de fumar pueden presentarse antes de la concepción, generando afecciones en la capacidad reproductiva tanto del hombre como de la mujer tales como deformidad del esperma, pérdida de motilidad, número reducido de espermatozoides o de óvulos, esterilidad, impotencia, dolor menstrual, menopausia precoz y cáncer de cuello uterino.

Además en el embarazo puede generar complicaciones tales como aborto espontáneo, embarazo ectópico, desprendimiento de placenta, placenta previa, ruptura prematura de membranas, parto prematuro, recién nacido con estatura menor a la edad gestacional, nacimiento de bebé muerto, defectos congénitos y aumento de los receptores de nicotina en el cerebro del bebé recién nacido.

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